Saludos a todos los Atlantistas de corazón.
Desde que se anunció y, sobre todo desde que se concretó, la salida de nuestros Potros de Hierro del Atlante del DF, desde luego que la mayoría de los Atlantistas de corazón pusimo el grito en el cielo, fue un golpe muy duro.
Obviamente hubo sectores que aplaudieron la decisión y presentaron todos los argumentos posibles para justificar el cambio, haciendo énfasis principalmente en las bajas entradas en el Azteca. Cada quien tendrá sus razones, pero lo que se puede concluir es que para los dueños se trata de un negocio y en función de éste tomas decisiones de todo tipo. Pero eso sí, su hambreadez la justificaron con la afición de por medio por falta de huevitos.

