Normalmente esta frase llenaría de jubilo a cualquier aficionado por lo que representa este escaparate a nivel internacional, por el roce y la ventana que muestra los jugadores y el equipo que se corono en su confederación, lamentablemente el partido de ayer fue de esos juegos dignos de cualquier olvido.
Un CRUZ AZUL sin garra, sin animo de ofrecerle a su afición un último aliento de esperanza de una pésima campaña y de una serie de finales que no es capaz de liquidar.
Un ATLANTE que sólo hizo lo que le correspondía sin mostrar un juego digno de una final para ir a pelear un MUNDIAL DE CLUBES, honestamente si sólo se viera el partido de ayer, un juego soso, aburrido y hasta en cierto sentido pusilánime, no sé si sea muy injusto de mi parte mencionarlo así, pero no era lo que ningún aficionado hubiese esperado en una final, ni una sola jugada prendió al estadio ni al aficionado en la TV, pero se obtuvo el resultado a final de cuentas, sin mucho jubilo.
Pero NOS VAMOS AL MUNDIAL.

